Reporteros y fotógrafos penetraron en la sede de la NASA en mil novecientos noventa y seis, centrándose en una pequeña caja de plástico transparente en la mesa frente a ellos. En la caja había una roca proveniente de Marte. La roca deambuló por el sistema solar hasta el momento en que cayó en la Antártida y los geólogos la hallaron en mil novecientos ochenta y cuatro.

Los científicos determinaron que la roca tenía una composición química peculiar. Contenía una combinación de minerales y compuestos de carbono que son creados en la Tierra por microbios. Además de esto, había una cadena de glóbulos que tenían un similar sorprendente como las que forman ciertas bacterias, lo que parecía ser microfósiles de Marte. “¡Hay vida en Marte!”, tituló la prensa. Mas, como afirmaría el físico Carl Sagan: “Las aseveraciones excepcionales requieren pruebas extraordinarias”. A lo largo de los últimos años, los científicos se han tomado muy de verdad las palabras de Sagan. Esto ha llevado a preguntarnos de qué manera se puede saber si algún material o bien extrañeza química es un signo de vida.

Si todo va conforme lo planeado, la llegada del vehículo Perseverance nos afirmará si en algún instante hubo vida en la superficie de Marte, marcando una nueva era en su exploración. Esta misión incorporó tecnología puntera desarrollada para advertir moléculas individuales creadas por organismos marcianos. Toda vez que charlamos de investigar vida en cualquier planeta, los especialistas trabajan esencialmente con 2 hipótesis: la primera, localizar formas de vida afines a las que existen en la Tierra y la segunda, encontrar otras formas de vida que para nosotros son nuevas. Sea como sea, coinciden en que la existencia de agua es esencial para ello.

La primera nave espacial en Marte (mil novecientos sesenta y cinco), el Mariner cuatro, sobrevoló el planeta y mandó imágenes de un planeta supuestamente estéril, lleno de cráteres y similar a nuestra Luna. Para quienes medramos con cuentos fabulosos sobre Marte y hombrecillos verdes, las imágenes fueron desilusionantes. Las misiones siguientes pintaron un retrato más variado y matizado del ambiente marciano, lo que produjo esperanzas con las misiones Vikings (mil novecientos setenta y cinco-mil novecientos ochenta). Los módulos de aterrizaje excavaron en el suelo en pos de signos de vida, mas no encontraron nada en el frío, seco y colorado planeta. Esos resultados cerraron la era con un mensaje decepcionante: ¡Marte es un planeta sin vida!

Durante las próximas 2 décadas, los científicos empezaron a percatarse de que los ensayos precedentes eran algo ingenuos, basados ​​en un conocimiento deficiente sobre la geología y la química de Marte. En mil novecientos noventa y seis cuando el Mars Global Surveyor de la NASA entró en órbita y el pequeño Sojourner empezó a rodar por la superficie, el objetivo era desarrollar una entendimiento profunda de la composición, historia y evolución del planeta, con miras a descubrir si la vida se consolidó allá, aun si se extinguió unos miles y miles de millones de años atrás. Con el tiempo, naves espaciales de la India y la Agencia Espacial Europea (ESA), y ahora de China y los EAU, se han unido al sacrificio.
Marte, que es tan viejo como la Tierra, podría haber sido más hospitalario anteriormente.

Los acantilado y los lechos secos de los lagos que marcan el planeta señalan que el agua alguna vez fluyó allá. Asimismo hay razones para pensar, que la atmosfera primitiva de Marte era suficientemente rica en dióxido de carbono (que captura el calor) para crear un efecto invernadero y calentar la superficie. En otras palabras, el Marte primitivo se parecía mucho a la Tierra primitiva. Si Marte hubiese estado caluroso y húmedo a lo largo de millones o bien aun miles y miles de millones de años, la vida podría haber tenido suficiente tiempo para emerger. Cuando las condiciones en la superficie de Marte se tornaron “desagradables”, la vida pudo haberse extinguido allá. Mas posiblemente los fósiles se hayan quedado atrás. Aun probablemente la vida haya subsistido en Marte bajo la superficie, a juzgar por ciertos microbios en la Tierra que prosperan a quilómetros de profundidad.
En enero de dos mil cuatro, los vehiculos Spirit y Opportunity empezaron a rodar por el paisaje marciano. En unas poquitas semanas, Opportunity había encontrado la mejor patentiza hasta el instante de que el agua alguna vez fluyó sobre la superficie del planeta. La química de la roca que extrajo de una llanura llamada Meridiani Planum señaló que se había formado hace miles y miles de millones de años en un mar poco profundo y desaparecido hace bastante tiempo.

Además, una sonda en órbita y telescopios terrestres advirtieron metano en la atmosfera de Marte. En la Tierra, los microbios generan grandes cantidades de metano, si bien asimismo puede ser producido por actividad volcánica o bien reacciones químicas en la corteza del planeta. Días después, científicos europeos anunciaron que habían detectado formaldehído en la atmosfera marciana, otro compuesto que, en la Tierra, es producido por los seres vivos. Seguidamente, los estudiosos de la ESA publicaron imágenes de Elysium Plains, una zona a lo largo del ecuador de Marte. La textura del paisaje, arguyeron, muestra que el área era un océano congelado hace apenas unos millones de años, no mucho, en tiempo geológico.

Un mar helado aún puede estar allá, sepultado bajo una capa de polvo volcánico. Aunque todavía no se ha encontrado agua en la superficie de Marte, ciertos estudiosos que estudian los acantilado marcianos afirman que las peculiaridades pueden haber sido producidas por acuíferos subterráneos, lo que sugiere que el agua y las formas de vida que precisan del vital líquido, podrían estar ocultas bajo la superficie.

Hace una semana, la agencia espacial rusa Roskosmos en cooperación con la ESA, ha dado a conocer una foto tomada por el ExoMars Trace Gas Orbiter de la superficie marciana que serviría para confirmar la presencia, hace miles y miles de años, de esenciales mares en su superficie. En la instantánea se pueden ver matices que representan los diferentes minerales que aparecen en la corteza marciana, siendo la confirmación de que son capas geológicas antiquísimas formadas por la presencia de agua.

Desde el dieciocho de febrero, Perseverance, un pequeño vehículo está explorando la superficie marciana no solo para una investigación local, sino más bien asimismo para recoger muestras que regresaran a la Tierra. Todo el poder de los laboratorios de investigación del planeta se enfocará sobre ellas. Los resultados de esos estudios por último podrían dar rastros sobre los signos de vida extraterrestre tan buscados o bien robustecer el en caso de que Marte jamás fue el planeta viviente que aguardábamos que fuera.

Pero, ¿qué buscan precisamente y qué precisarían localizar para persuadirnos de que existe vida? Existen muchas moléculas que solo son producidas por biologías terrestres, como el isopreno o bien el ADN. Entonces, localizar algo de este modo nos dejaría avanzar cara la conclusión de que la vida existe o bien existió en Marte. Asimismo, hay una serie de minerales que frecuentemente hallamos asociados con signos de vida en la Tierra. Las conchas marinas están hechas de minerales de carbonato, si bien no creo que hallemos especímenes grandes y complejos que formen conchas marinas en Marte, mas aun los estromatolitos que son estructuras sedimentarias asociadas con bacterias, se forman desde minerales de carbonato que entonces son silicificados.

También se está examinando la evolución planetaria: ¿de qué manera se formó y evolucionó Marte? ¿Exactamente en qué se semeja o bien se distingue del camino que tomó la Tierra cuando era un planeta rocoso? De todos y cada uno de los pasos precisos para desarrollar la vida, ¿cuántos ocurrieron en Marte? A todos nos agradaría abordar esas preguntas desde la superficie marciana. Esta misión nos afirmará si estamos solos en el sistema solar o bien si hay probabilidad de que hallemos vida en los miles y miles de planetas que se están descubriendo en torno a otros soles, todo esto depende de nuestra entendimiento limitadísima de lo que es la vida.

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Las creencias expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores.

Del mismo autor: El estruendo que apaga las voces marinas

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