Como es habitual año tras año, los entrenamientos primaverales no solo sirven de espacio para calentar motores rumbo a la venidera temporada, sino también para escenificar batallas amistosas entre compañeros, aunque igualmente competitivas, por impresionar lo suficiente a su cuerpo técnico y así quedarse con un cupo o rol en el roster desde la jornada inaugural.

Con el regreso de un spring training mucho más parecido al tradicional, luego de un peculiar proceso de preparación el año pasado debido a la pandemia, dichas disputas por llamar la atención están más vigentes que nunca, y varios peloteros venezolanos forman parte de ellas a lo largo de los distintos complejos de Florida y Arizona.

Por ello, a continuación repasamos los casos más intrigantes de peloteros criollos en cada uno de los complejos de la Liga de la Toronja (uno por equipo), bien sea por estar audicionando para un papel en el guion de su divisa rumbo al “Opening Day” o porque estén en medio de un intento por volver a su ritmo tras alguna lesión o bajo desempeño en 2020.

El martes continuaremos con la segunda y última parte de este repaso, echando un vistazo a los venezolanos en la Liga del Cactus.

Rays: Yonny Chirinos.

A pesar de que el derecho fue sometido a la cirugía Tommy John a mediados del año pasado y no tiene previsto regresar a las mayores hasta 2022, la efectividad que ha mostrado Chirinos en su joven carrera hasta ahora, además de su juventud (27 años), lo mantienen como una figura digna de monitorear en esta primavera, cuando dará pasos interesantes con miras a un posible retorno a las ligas menores a finales del calendario.

El oriundo de Bachaquero tiene un porcentaje de carreras limpias permitidas de 3.65 en 47 apariciones, 28 de ellas como iniciador, en sus tres campañas de experiencia con los Rays, quienes decidieron ofrecerle un contrato este año básicamente para que se rehabilite dentro de la organización y se mantenga con ellos en 2022; una clara señal de las altas expectativas que hay en la divisa con el criollo.

Orioles: Félix Hernández.

Luego de firmar un contrato de ligas menores con los Bravos el año pasado, aunque finalmente optó por no jugar como medida de precaución ante la COVID-19, el “Rey” pactó un acuerdo similar con los Orioles a comienzos del presente mes. Hernández tuvo una abultada efectividad de 5.42 en sus últimas tres zafras en Seattle combinadas, pero no debería tener problema en conseguir un cupo en la rotación de una novena en pleno proceso de reconstrucción.

A sus 34 años (cumplirá 35 en abril), será interesante ver qué puede ofrecer el exganador del premio Cy Young en esta nueva etapa de su carrera, en la que retará con más frecuencia al resto de equipos de una muy ofensiva división este de la Liga Americana.

Medias Rojas: Eduardo Rodríguez.

En circunstancias estrictamente deportivas, es posible que el elegido acá hubiese sido Marwin González, quien no solo estrenará organización, sino que compartirá dugout con otro jugador multifacético como Enrique Hernández. Pero Eduardo Rodríguez no solo es una de las historias más interesantes de los patirrojos para este año, sino también de todo el beisbol.

El zurdo tuvo complicaciones cardíacas a raíz de su batalla contra la COVID-19 y se perdió toda la temporada pasada. Por fortuna, E-Rod ha asegurado sentirse totalmente recuperado en la actualidad e incluso expresó su deseo de realizar más de 30 aperturas en esta venidera contienda.

Antes de sus problemas de salud, el valenciano era uno de los pilares del staff abridor de Boston, con una ERA+ de 122 en sus últimas dos campañas combinadas. Rodríguez deberá probar que, en efecto, dichos inconvenientes físicos son parte de su pasado.

Yanquis: Robinson Chirinos.

El receptor tendrá la oportunidad de jugar en la gran carpa con su quinto equipo si logra hacer el roster de los mulos cuando finalice el spring training. Si bien su compatriota Jhoulys Chacín también tiene un caso digno de monitorear en las instalaciones de los neoyorquinos en esta primavera, Chirinos pareciera tener una opción más real de estar con el club en la jornada inaugural, gracias a su experiencia detrás del plato y a las deficiencias que ha mostrado Gary Sánchez en tiempos recientes.

De hacer el equipo, el oriundo de Punto Fijo tendrá que conformarse, con casi toda seguridad, con un rol de suplente, pero en una organización tan talentosa y con aspiraciones de ganarlo todo este año, el máscara indudablemente querrá formar parte del proyecto.

Azulejos: Gabriel Moreno.

Las opciones del careta de hacer el equipo grande desde el inicio son bastante remotas, pero luego de un sólido desempeño en la pelota invernal con los Cardenales de Lara, Moreno tendrá la oportunidad de argumentar aún más su caso como receptor del futuro dentro de la organización canadiense con un buen spring training.

El larense no ha jugado por encima de la categoría clase A hasta los momentos, pero su respetable promedio de .294 puntos y OPS de .807 en 154 juegos en las menores deja en evidencia su capacidad en el cajón de bateo. Moreno fue rankeado como el octavo mejor prospecto de los Azulejos por parte de los expertos de MLB.com rumbo a la venidera temporada y proyecta pelearse el puesto de receptor titular en 2022 con el mexicano Alejandro Kirk.

Cardenales: Alí Sánchez.

Otro careta criollo con un caso muy llamativo para esta primavera. San Luis llegó a un acuerdo con el veterano Yadier Molina para que nuevamente se encargue de la receptoría en 2021 y el nativo de Carora también parece tener a Andrew Knizner por encima en el “Depth Chart” de la organización, pero su extraordinaria defensa detrás del plato promete meterlo en los planes del mánager Mike Shildt en esta primavera.

Sánchez se estrenó como ligamayorista con los Mets en 2020, aunque apenas disputó cinco compromisos. A lo largo de su carrera, ha tenido problemas para batear, pero si en este spring trainig demuestra que puede causar daño con su madero, bien podría adueñarse del puesto de “backup” de Molina.

Astros: José Altuve.

Evidentemente, como una de las principales estrellas del conjunto, Altuve tiene su cupo garantizado como el segunda base regular de la novena, pero eso no quiere decir que el exganador del premio MVP no tenga cosas que probar, incluso a sí mismo, en estos entrenamientos primaverales.

El seis veces All-Star tuvo un pobre desempeño en la pasada campaña regular, ligando para .219/.286/.344 en 48 duelos, lo que llevó a muchos analistas a ignorarlo en sus evaluaciones de los mejores camareros de las mayores para este año; sin embargo, Altuve dio señales de un despertar en la postemporada, en la que bateó para .375 puntos con un OPS de 1.229.

Con apenas 30 años de edad, el diminuto toletero buscará demostrar que sigue siendo parte de la élite de la gran carpa.

Piratas: Miguel Yajure.

El diestro debutó en las Grandes Ligas con los Yanquis en la zafra anterior y llegó a los Piratas en el cambio que llevó al también lanzador Jameson Taillon a los mulos el mes pasado.

Dicho movimiento parece haber caído como anillo al dedo para Yajure, quien no lucía con espacio en los planes futuros de los neoyorquinos, pero que tendrá una gran oportunidad de figurar en la rotación de Pittsburgh desde el mismo arranque de la venidera campaña. En tres salidas como relevista en 2020, el de Cabimas permitió apenas tres hits y una carrera limpia en siete episodios.

Mellizos: Luis Arráez.

La disputa aquí fue cerrada con Williams Astudillo, quien deberá gozar de un buen spring training para no perder protagonismo con Minnesota este año, pero la firma reciente de Andrelton Simmons con la divisa compromete también a Arráez.

El joven de 23 años de edad tendrá su cupo en el equipo grande de los Mellizos, salvo algún inconveniente de última hora; no obstante, con Simmons tomando las funciones de campocorto de todos los días y Josh Donaldson firme como antesalista, Jorge Polanco peleará con el criollo por tiempo de juego en la segunda almohadilla.

Arráez ha sido muy productivo cuando ha estado sano en sus primeras dos pasantías por las mayores, aunque molestias físicas en sus extremidades inferiores limitaron su tiempo de juego en 2020.

Tigres: Renato Núñez.

A pesar de liderar a los Orioles en jonrones y remolcadas en la recortada campaña anterior, Núñez no recibió un contrato por parte del equipo en la temporada muerta y el complicado estado actual del mercado en las mayores, lo llevó a conformarse con un pacto de ligas menores con invitación al campamento grande de los Tigres.

Allí, el slugger parte como favorito para quedarse con el puesto de primera base de todos los días, pero necesitará ratificar su favoritismo con un sólido desempeño en la primavera, pues Jeimer Candelario y su compatriota Miguel Cabrera también son candidatos a iniciar algunos juegos en el primer cojín.

Nacionales: Gerardo Parra.

El jardinero zuliano regresa a los Nacionales luego de una pasantía en el beisbol japonés con los Gigantes de Yomiuri en 2020. Parra fue uno de los jugadores más emblemáticos en el recorrido de los capitalinos hacia su primer anillo de Serie Mundial en 2019, convirtiéndose en favorito de los fanáticos, en parte por su icónica utilización de “Baby Shark” como tema musical a la hora de caminar hacia el cajón de bateo del Nationals Park.

Sin embargo, dicha popularidad entre los aficionados no le garantizará un cupo en el roster al experimentado patrullero, por lo que deberá dejar un muy buen sabor de boca en la primavera para optar al puesto de cuarto jardinero dentro de la divisa, mismo que cumplió de forma exitosa para ellos hace un par de años.

Filis: José Alvarado.

Los casos de Ranger Suárez y Héctor Rondón también son muy interesantes dentro del complejo primaveral de los cuáqueros, pero Alvarado es quien mayor potencial de éxito pareciera tener en el grupo. El zurdo fue adquirido proveniente de los Rays a finales de diciembre y se presenta como uno de los principales candidatos del mánager Joe Girardi para cerrar juegos este año.

El zuliano, que salvó algunos duelos para Tampa Bay entre 2018 y 2019, viene de una campaña en la que apenas pudo lanzar en nueve compromisos debido a una lesión en el hombro izquierdo. En 149 encuentros como grandeliga, Alvarado tiene una efectividad de 3.46, con 15 rescates.

Mets: Carlos Carrasco.

Por primera vez desde que legó a las mayores en 2009, “Cookie” no estará en el complejo primaveral de los Indios, sino en el de los Mets, divisa que lo adquirió a comienzos de año en el mismo acuerdo que llevó al torpedero Francisco Lindor a la organización neoyorquina.

Carrasco, quien cumplirá 34 años de edad el próximo mes, ha sido una de las historias más inspiradoras del beisbol en los últimos años, debido a su triunfo sobre el cáncer. En 12 aperturas con los aborígenes en 2020, el diestro dejó una sólida efectividad de 2.19, con un WHIP de 1.20 en 68 episodios sobre el ruedo.

El venezolano tendría previsto servir como el tercer abridor de los metropolitanos este año, detrás del estelar Jacob deGrom y de Marcus Stroman. Será muy interesante ver qué depara el futuro para el serpentinero en la Liga Nacional.

Marlins: Elieser Hernández.

Varias estadísticas avanzadas sugieren que Hernández está al borde de explotar y establecerse como uno de los brazos estelares del viejo circuito, a pesar de una efectividad abultada de 4.82 en sus primeras tres campañas con los Marlins. El año pasado, el diestro parecía estar encaminado a su primera gran temporada, pero una lesión le puso fin a su recorrido tras apenas seis apariciones.

No obstante, en sus 25.2 innings de labor, el nativo de Ocumare del Tuy dejó una efectividad de 3.16 y un WHIP de 1.01 que dejó en Miami la sensación de que las sugerencias sabermétricas parecen acertadas. Hernández ponchó a 34 rivales y tuvo una ERA+ de 142.

Ya ratificado como integrante de la rotación de los peces para esta venidera contienda por parte del dirigente Don Mattingly, Hernández aseguró que está trabajando en refinar su cambio de velocidad en esta primavera, para así utilizarlo este año con la misma confianza con la que se apoya en su recta y slider, lo que le brindará un arma adicional para sacar de balance a sus rivales.

Si la salud lo acompaña y su experimento con el cambio funciona en este spring, el venezolano podría perderse de vista en los próximos meses.

Bravos: Ender Inciarte.

El mejor jugador venezolano de la actualidad, Ronald Acuña Jr., además de otros peloteros criollos con casos muy interesantes como Pablo Sandoval, Ehire Adrianza y William Contreras, forman parte de la camada nativa de Atlanta, pero es posible que ninguno genere más intriga en esta primavera que Ender Inciarte.

Tras ganar el Guante de Oro por tercera ocasión en su carrera en 2018, el guardabosques zuliano ha perdido mucho terreno en el “Depth Chart” de los Bravos. En 2019 apenas disputó 65 compromisos y aunque tomó 131 turnos en la recortada zafra pasada, su línea ofensiva fue de .190/.262/.250.

El timonel Brian Snitker señaló esta semana que el súper prospecto Christian Pache no tiene garantizada la titularidad en el jardín central todavía, lo que deja abierta la puerta para que el criollo, de 30 años de edad, pueda retrasar el inminente arribo del quisqueyano al bosque central de Atlanta de forma permanente.

Inciarte podría ser agente libre al finalizar esta campaña, por lo que un buen desempeño en el spring y posteriormente en la temporada, será vital para mantenerse con la organización el año que viene – tiene una opción del club para 2022 en su contrato – o para conseguir un acuerdo de Grandes Ligas con alguna otra divisa.

Escrito por: Andrés Espinoza Anchieta | @AndresEspinoza

Foto: AJC.

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