Ehire Adrianza está feliz de regresar a la que siempre consideró su casa. Mucho antes de su estreno en el beisbol profeisinal, o incluso de su firma, el infielder ya se sentía parte de los Tiburones de La Guaira.

Fue su equipo de toda la vida. Como ahijado de Oswaldo Guillén, emblema de la organización escuala, el lazo entre Adrianza y Tiburones no podía ser más fuerte. Debutar con ellos en la 2009-2010 fue un sueño cumplido, pero el ahora grandeliga no tardó mucho en comprender que el beisbol, a ese nivel, es un negocio.

“Todos saben que Tiburones ha sido mi equipo desde niño y tuve la oportunidad de jugar con ellos al inicio de mi carrera, pero no se me dio la oportunidad que esperaba”, le comentó Adrianza a Sports Venezuela el viernes.

El mirandino disputó apenas 75 compromisos en sus primeras cuatro campañas con los litoralenses, hasta que en agosto de 2014, fue cambiado a Caribes por el lanzador Brayan Villarreal.

Con la tribu, Adrianza tampoco sumó muchos encuentros (tan solo 35 en un par de temporadas), pero sí tuvo mayor exposición en los playoffs, llegando a ser campeón en la 2014-2015, zafra en la que bateó para .300 puntos o más en el round robin y luego en la serie final.

Sin embargo, en marzo de 2018, los orientales lo enviaron de regreso a los salados por el también infielder con experiencia en las mayores, Luis Sardiñas. Para Adrianza resultó imposible uniformarse con la divisa en las últimas dos zafras, pero finalmente concretará su regreso a casa en la 2020-2021.

Adrianza con una nueva oportunidad

“Me siento muy contento de volver a Tiburones. Gracias a Dios estamos de regreso y ando muy ansioso de vestir ese uniforme otra vez», indicó el ambidiestro. “Ese retorno se pudo dar gracias a la oficina y a Antonio (Herrera, vicepresidente del club escualo), que hicieron el cambio hace casi tres años con Caribes. Muy emocionado de conocer a mis compañeros, porque no estoy familiarizado con ninguno de los jóvenes”.

El nativo de Guarenas tiene previsto llegar al país temprano en la próxima semana e incorporarse al club tan pronto como le sea posible; no obstante, primero deberá superar el protocolo de seguridad al que es sometido cada pelotero antes de poder sumarse a la llamada burbuja.

“Llego a Venezuela el lunes. Estoy tratando de que se me haga la prueba PCR ese mismo día para así tener el resultado el martes, pero todavía no sé si será posible”, contó Adrianza. “Lo que sí es seguro es que todo lo demás está listo. Los pasajes fueron un poco difíciles de conseguir, pero ya ese tema está resuelto también. Solo faltaría la prueba y mi incorporación al conjunto sería entre martes y miércoles posiblemente. Sé que el jueves están libres, así que también podría ser el viernes. No puedo decir una fecha para mi debut porque no depende de mí, sino de cuándo me someta al examen”.

En sus seis temporadas de experiencia en la liga, Adrianza tiene una línea ofensiva de .263/.344/.393 en un total de 396 apariciones al plato. Como agente libre en los Estados Unidos, el criollo tiene el doble de motivación para jugar y triunfar con La Guaira en esta campaña.

Adrianza con mucho por ganar y por dar en la LVBP

“Mi motivación es volver a mi país a jugar en el invierno. La temporada en Grandes Ligas fue corta y me hace falta ver acción, lo necesito”, explicó quien hasta la zafra anterior fuera ficha de los Mellizos de Minnesota. “Eso es lo que estoy buscando en Venezuela, tomar la mayor cantidad de turnos posibles y estar en el terreno todos los días para mantener la forma y ser un mejor pelotero. También quiero ser un buen compañero para todos esos muchachos jóvenes”, añadió.

En una cueva litoralense que, en efecto, cuenta con mucha juventud este año, y que ha tenido poco que celebrar desde la jornada inaugural, la llegada del bigleaguer será más que bien recibida.

“Quiero brindarles mis conocimientos, que puedan aprender de mí y yo de ellos. Será una experiencia muy bonita a partir de la semana que viene cuando me incorpore», dijo.

Jugar para Ozzie era una meta

A lo largo de los años, Adrianza ha desarrollado una gran relación con la familia Guillén, por lo que jugar para su padrino Owaldo mientras estuvo al mando de los Tiburones, fue un sueño que lamentablemente no se le cumplió al infielder.

“Me hubiese gustado jugar para Ozzie cuando estuvo de mánager con La Guaira, pero no se pudo y son cosas que pasan», señaló Adrianza, antes de profundizar en su lazo con los Guillén. “He tenido una buena relación con sus hijos desde pequeño. Los muchachos me han ido a visitar cuando juego contra los Medias Blancas en Chicago. La esposa de ‘Paío’ ha estado ahí siempre también. Tenemos una gran relación”.

Mantiene la tranquilidad

Luego de poco más de siete campañas en las mayores entre Gigantes y Mellizos, Adrianza se encuentra experimentando las aguas de la agencia libre. Desafortunadamente para el criollo, no es el mejor momento para estar sin empleo en la gran carpa, pero el venezolano hace todo lo posible por mantener la calma.

“Imagínate esperar siete años para tu agencia libre y que pase esto de la pandemia. Es bastante duro, además de que en tiempos recientes el mercado ha sido más difícil por el tema de los presupuestos y de que los equipos quieren gastar menos dinero. Hubo muchas pérdidas por lo del coronavirus en este 2020”, recordó el veterano. “Pero estoy tranquilo. Creo que si te pones a pensar en la agencia libre, la cosa no va a salir bien. Tienes que dejárselo a tu abogado y que pase lo que tenga que pasar, todo queda en manos de Dios. Debemos mantenernos con la confianza de que se conseguirá contrato para jugar en MLB».

La temporada pasada no fue la mejor carta de presentación para Adrianza. Debido a varias lesiones en el  clubhouse de Minnesota, el mirandino disputó más encuentros de los que el equipo parecía tener en los planes, pero su línea ofensiva terminó en apenas .191/.287/.270, de lejos la más floja en su pasantía de cuatro años con la organización.

“Me sentí bastante bien. El lado positivo es que pude mantenerme saludable”, indicó Adrianza, quien disputó 44 de los 60 desafíos de los Mellizos en la ronda regular. “Fue una zafra corta y no tuve tantos turnos como en años pasados, pero estuve cómodo. Tuve mi mejor temporada defensiva en las Grandes Ligas, otro punto positivo. También pude regresar a los playoffs, y aunque no se logró avanzar, lo disfruté”.

En lo que fue una temporada muy irregular por motivo de la pandemia y sus consecuencias, Adrianza asegura que cada jugador tuvo un peso adicional este año al tener que adaptarse a tantos cambios.

“Ha sido un año atípico. Todavía estamos lidiando con las consecuencias de esta pandemia”, continuó. “Los protocolos de seguridad fueron todo un tema con el que hubo que lidiar. Lo más difícil para mí fue mantener la mascarilla. Obvio nadie estaba acostumbrado a eso, y teníamos que andar con ella en el dugout, en el gimnasio, en el autobús y en el avión. Respeto esas medidas porque es algo mandatorio, claro, pero había que llegar más temprano al estadio, no podías entrenar con muchas personas juntas, debías pedir una cita con el tráiner si necesitabas algún tratamiento, había que cumplir con el distanciamiento social, la ausencia de fanáticos. En fin, fue todo muy duro», concluyó.

Escrito por: Andrés Espinoza Anchieta / @AndresEspinoza

Foto: Tiburones de La Guaira

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